«Una novela que nos sumerge en un mundo de impulsos radicales, entre el deseo carnal y el de muerte, vertebrada por una prosa en la que Marcos Augusto aplica el ritmo y el aura de su poesía, pero combinados con una precisión psicológica y atmosférica admirables. Como si un nuevo Gil de Biedma descubriese que Grindr, la vida y la muerte van los tres en serio, y que hay una forma de elegancia que consiste en ensuciarse».
Nadal Suau
Dos hombres se conocen en un chat buscando sexo. Uno quiere infectarse de VIH; el otro promete dárselo. Y lo que empieza como algo esporádico se transforma en una relación de pareja.
El relato teje una historia en la que lo cotidiano da paso a una red de mentiras, marcadas por el deseo y el miedo a la pérdida. Las palabras del narrador constituyen un ejercicio de honestidad tardío, que busca comprender y comprenderse, a la vez que conjuga universales como el duelo o la culpa. El libro calca «un dibujo a tinta negra» del amante, «olvidando que existen nubes y días claros». Y en ese dibujo, dialogan el arte y la literatura: elementos que, junto al recuerdo y la mala conciencia, plasman un retrato del presente.
Marcos Augusto compone en Te hice dios un debut provocador que aborda sin concesiones la pulsión erótica y la decadencia del cuerpo, así como el uso que hacemos de las aplicaciones, la confianza que depositamos en la ciencia o el pensamiento mágico y, sobre todo, las mentiras sobre las que, a veces, se construyen las historias de amor.
La crítica ha dicho:
«Me ha impresionado mucho. Creo que cuenta algo que no había leído en ningún lado, con una literatura muy hermosa».
Luna Miguel
«Es una obra única en nuestro país, cuando la lees quieres parar y cuandolo haces no la puedes olvidar. Es amor y rechazo, herida y puñal, es una obra de pocas páginas y gran alcance. Te hice dios está predestinada a ser tema de conversación, objeto de debate y libro de culto».
Jaume Ripoll, fundador de FILMIN y autor de Videoclub
«Te hice dios confirma que la cotidianeidad del VIH atraviesa todos los espacios sociales [...]. Allí radica la importancia de este libro en tanto literatura y activismo. Normalizarlo sin tapujos; sacando del silencio la realidad del VIH, algo que siempre hemos intentado desde el activismo y que ahora es deber de todos».
Gustavo Pecoraro