Para quienes se acerquen a estas páginas -sean entrenadores, médicos o atletas-, este libro no ofrece recetas universales ni atajos mágicos. Les ofrece algo mucho más valioso: un mapa de conceptos para comprender la complejidad del cuerpo humano en su máxima plenitud. Kilian Jornet
No se puede tener un alto potencial biológico sin una buena salud sistémica.
¿Qué significa estar sano?
Biológicamente, la salud y la enfermedad se traducen en capacidades, funciones, estados fisiológicos y mentales. Soy capaz de completar esta tarea, recuperar y continuar, huir o luchar, etc. Podemos definir la salud sistémica como la capacidad del organismo para mantener su integridad y eficiencia funcional a través de la coordinación de todos sus sistemas, respondiendo de manera adaptativa y con el menor coste energético posible a los estímulos del entorno. Es el resultado de una correcta interacción entre los mecanismos de absorción, el medio interno y la capacidad de limpieza y reparación. En definitiva, la expresión de nuestro potencial biológico como especie.
El potencial biológico, por su parte, es el repertorio completo de respuestas y programas biológicos innatos que un individuo puede desplegar, y que está modulado por la genética, la epigenética, la microbiota y, sobre todo, por los estímulos (la inercia sistémica) que ha recibido a lo largo de su vida. Por ello, los hábitos y la inercia sistémica que creamos con nuestro día a día es fundamental para conectar potencial y salud.
La salud sistémica es la condición necesaria y suficiente para que el potencial biológico se exprese en su máxima plenitud, y su pérdida (inhibición) es la causa fundamental de las enfermedades crónicas modernas. Es, en definitiva, la expresión eficiente de los programas biológicos y depende de nosotros, de la inercia sistémica que creamos en respuesta al entorno.